lunes, 28 de octubre de 2013

El campo en alerta porque Scioli le aumentaría los impuestos después de la elección


El gobernador elevaría el inmobiliario rural, que ya subió el año pasado. Hablan de ajustar por inflación el valor de las propiedades sobre las que se calcula el monto a pagar, por lo que la suba no sería mayor al 24%. Pero en la oposición creen que, junto al presupuesto, harán otro cálculo para tener un incremento de hasta un 60%.
Daniel Scioli aumentaría el inmobiliario rural que pagan los dueños de los campos bonaerenses, quienes el año pasado ya sufrieron una actualización de las tarifas y respondieron con multitudinarias manifestaciones. 

El gobernador tiene decidido volver a retocar ese impuesto y sólo resta saber qué formula usará. Fuentes del sciolismo aseguraron a LPO que hará “un ajuste por inflación” de la cotización de los campos. Sobre esa cifra se aplica una alícuota que define el monto a pagar.

“Vamos a aumentar la base imponible pero como no tenemos un índice claro, seguramente tomaremos el aumento salarial de este año, que llegó a 24%. Pero no tocaremos las alícuotas, no hay margen para más presión tributaria”, confiaron a LPO. 

Pero legisladores de la oposición creen que Scioli irá por más y modificará la fórmula de calcular el impuesto. Creen que lo hará en la ley fiscal tributaria que se trata siempre junto al presupuesto. 

“En el oficialismo dicen que quieren llegar a un aumento del 60%. La forma no puede ser otra que aumentar la incidencia de la valuación en el cálculo. O sea, en vez de aplicar una alícuota sobre el 50% del valor, hacerlo sobre el 60 o 70%”, describieron a LPO.

Al sciolismo le costará además explicar porqué los dueños de los campos deben pagar más ante un aumento de salarios de los empleados públicos. 

“La tierra en la provincia bajó un 20% y todo lo que produce el campo perdió precio, menos la leche y la soja que subió un 2%. Los insumos, además, aumentaron todos”, sostuvo Jorge Solmi, diputado del Frente Renovador y dirigente de la Federación Agraria.

Para sanear sus alicaídas arcas, Scioli dispuso el año pasado una fuerte actualización del inmobiliario rural, que le valió manifestaciones frente a la Legislatura y en los principales pueblos rurales de la provincia. 

Dispuso por decreto una revaluación de los campos y logró acuerdos con sectores de la oposición para aumentar las alícuotas. Los chacareros fueron a la justicia pero no lograron detenerlo. 

Tampoco evitaron que el gobernador implementara un impuesto extra a los dueños de más de un campo, de compleja aplicación porque muchos están subdivididos y hasta ahora no significaba un problema. 

Por si fulera poco, la valuación que aplicó Scioli obligó a los chacareros a pagarle a Nación el impuesto por los bienes personales. “Cobró más Cristina que él”, se burlan muchos ruralistas. 

Ahora se agregaría otro aumento y las protestas de los chacareros no tardarían en llegar.

Las urnas ya quedaron atrás y ahora la “nueva elección” del Gobierno es qué hacer ante la falta de dólares


El debate ahora se traslada al terreno económico. La escasez de divisas hace que el Ejecutivo tenga que elegir qué medida “impopular” tomar, dado que la caja verde se agota y no hay margen para financiar turismo, subsidios, industria electrónica y autos importados, todo a la vez
Tras los resultados de los comicios, el kirchnerismo ahora tiene por delante una doble tarea: por un lado, resolversus grandes dilemas en el plano político. Esto es, analizar y digerir la derrota y evaluar muy bien cómo jugar las fichas en esta transición que se abre de aquí a los próximos dos años.
Por otra parte, el Gobierno deberá tomar decisiones en el plano económico, donde los desajustes están a la orden del día y para los cuales, según expertos, sólo medidas drásticas permitirán lograr verdaderas correcciones.
Para el Ejecutivo, el “padre” de todos los males es el dólar. Más precisamente, la escasez de billetes verdes, en medio de una demanda que, desde que se aplicara el cepo, allá por octubre de 2011, se mostró cada vez más exacerbada por hacerse de divisas, ya sea directa o indirectamente, es decir, accediendo a bienes y servicios valuados en esa moneda.
El gran problema para el oficialismo es que, mientras se vienen agigantando las grietas a través de las cuales se “esfuman” millones de dólares por día -todo esto en un contexto en el que las reservas del Banco Central van sucumbiendo a esta constante sangría-, la oferta de divisas no acompaña. 
En efecto: las “fuentes” de billetes verdes que otros años le permitían a la administración K nadar en la abundancia, ahora le muestran la peor cara de la “sequía”.
Turismoenergía inversión extranjera, son algunos de los ítems que durante años fueron grandes generadores de divisas pero que ahora, o bien pasaron a restar dólares, o bien se muestran completamente “anémicos”, como ocurre con los desembolsos de compañías del exterior.
Los dos “termómetros” verdes
Hay dos grandes “termómetros” que resultan útiles para evaluar cuán lubricada se encuentra la plaza local.
Uno de ellos está dado por el superávit comercial, es decir, el resultado entre los dólares que ingresan por ventas al mundo descontados los que se pagan por importaciones.
Y la realidad indica que este 2013 va camino a convertirse en el peor año para toda la era K. Según datos oficiales, contabilizados nueve meses, el superávit apenas alcanzó los u$s7.100 millones, una cifra considerablemente baja y que representa una caída del 30% en relación con los u$s10.200 millones logrados en el mismo período del año pasado.
De este modo, al Gobierno se le está terminando el año y se le va alejando la posibilidad de superar la meta de u$s12.000 millones que se había propuesto Guillermo Moreno.
“Para este 2013 prevemos que el saldo se moverá en torno de los u$s8.500 millones, lo que significa cerca deu$s4.000 millones menos que el año pasado”, sostuvo Mauricio Claverí, economista de Abeceb.
Incluso, de cara al año próximo, de no mediar cambios, los expertos son todavía más pesimistas: desde Abeceb pronostican que el superávit continuará reduciéndose para ubicarse en alrededor de u$s5.700 millones, una cifra que resultaría crítica en un contexto de tensión cambiaria y de caída de reservas (ver infografía).
El otro gran “termómetro” son las reservas del Banco Central que, en parte, se están viendo afectadas por esta pobre performance del comercio exterior.
La entidad que conduce Mercedes Marcó del Pont pierde un promedio de u$s47,5 millones por día, lo que equivale a unos u$s8 millones por hora en cada día hábil.
En la actualidad, las mismas apenas superan los u$s34.000 millones, casi u$s9.300 millones menos que la cifra registrada a fines de 2012, marcando además el peor nivel en casi siete años, es decir, antes de que Cristina Kirchner asumiera su primera presidencia.
De cara a lo que viene, y nuevamente de no mediar cambios, las expectativas son aun más desalentadoras: desde Econométrica estimaron que hacia fines de 2014 las reservas apenas superarán los u$s25.000 millones, una cifra que equivale a la mitad del pico histórico logrado a mediados de 2011.
El “menú” de medidas post elecciones
El problema para el Ejecutivo fue que, en vistas a las elecciones de este domingo, demoró el avance en cualquier medida de corte impopular, debido al lógico temor de que esto terminara cristalizándose en un resultado aun más adverso en las urnas.
Pero lo hizo a costa de sufrir una importante sangría de divisas. 
En este sentido, Mariano Lamothe, economista jefe de la consultora Abeceb, destacó que “con una pérdida de reservas mensual de u$s1.000 millones promedio, y de u$s1.800 millones el mes pasado, cepo mediante, la situación se le hizo insostenible”.
Para el experto, con el resultado de las urnas ya sobre la mesa, “el Gobierno va a actuar para ganar algo de tiempo“.
En una línea similar, el economista Gabriel Caamaño Gómez, del Estudio Ledesma, destacó que “el kirchnerismo va a pretender recobrar algo de oxígeno. No serán correcciones de fondo, sino que mantendrán la lógica del parche, habrá decisiones más jugadas y de mayor alcance que otras, pero finalmente serán parches”.
Pero no todos lo ven como este analista. Según el economista Mario Brodersohn, una estrategia casi “obligada” a la que deberá apelar el Gobierno será la de seguir intentando corregir el atraso cambiario, “devaluando gradualmente más que la inflación”. 
Sin embargo, esto por sí sólo no será suficiente para garantizarse el oxígeno necesario en plena transición. 
Por eso, según este economista, intentará avanzar en otros frentes, que le darán un poco más de aire a la relación de fuerzas entre la oferta y la demanda de dólares: 
• Turismo
Fue un sector que, hasta no hace mucho, y gracias al aluvión de extranjeros, llegó a dejar un saldo positivo de más de u$s1.000 millones. Vaya si cambiaron las cosas considerando que este año esta actividad podría “aspirar” la friolera de u$s7.700 millones.
Desde la consultora Econviews destacaron que, ahora que pasaron las elecciones, será uno de los primeros rubros en ser atacados por el Gobierno.
Desde hace algunas semanas, y tal como viene consignando iProfesional, el kirchnerismo tiene en estudio tres posibles medidas:
1. Incrementar la tasa -deducible de Ganancias- que afecta a las compras de paquetes, tickets aéreos y operaciones con tarjetas en moneda extranjera. La alícuota actual es del 20%. Se evalúa incrementarla hasta el 35%, dado que por encima de ese nivel sería confiscatorio. Lo beneficioso para el Gobierno es que esta medida sería de rápida aplicación. Lo negativo es que la propia inercia inflacionaria generaría que sus efectos se diluyan rápidamente.
2. Implementación de un cupo “a la venezolana”, es decir, fijar un tope a las tarjetas para los gastos de argentinos en el exterior. Algunos funcionarios consideran que es la forma más efectiva de controlarlos. Sin embargo, sería de las medidas menos populares.
3. Avanzar con un desdoblamiento cambiario. Esto es, aplicar un tipo de cambio especial para el sector turístico, el cual sería de libre acceso para los ahorristas pero con una divisa a un valor que podría acercarse a la del blue.
El ala del viceministro Axel Kicillof es la más proclive a avanzar con el desdoblamiento, en tanto que el “morenismo” se inclina por mantener las restricciones, con el cepo como gran punta de lanza. En definitiva, es una pulseada que se desarrolla en el seno del poder K.
De imponerse la alternativa planteada por Kicillof, el desdoblamiento no quedaría únicamente limitado a la actividad turística.
Por el contrario, Brodersohn consideró que hay altas chances de que el Gobierno avance con la creación de un “mercado cambiario que combine un dólar oficial bajo para las importaciones y exportaciones, un dólar más alto para el turismo y otro más cercano al paralelo para estimular acuerdos con empresas que ingresen capitales del exterior”.
El problema que observa Caamaño Gómez es que, a la larga, en esquemas de esta índole, todos los tipos de cambio diferenciales terminan confluyendo en el valor más elevado, lo que se traduce en una suerte de “inercia devaluatoria” que no es fácil de controlar.
• Autos importados 
Para Brodersohn, es probable que el Gobierno también termine creando un dólar especial para importaciones suntuarias, en particular las de autos.
Paralelamente, siguen vigentes los rumores que apuntan que se aplicaría una tasa incremental a los vehículos de alta gama, tal como sucede con el turismo.
Cualquiera de las dos medidas buscará ponerle freno a un sector que va camino a marcar un récord, de la mano de una docena de marcas importadas que en este 2013 están viviendo el mejor año de su historia en la Argentina en cuanto a volúmenes de ventas.
Sin embargo, este boom le está costando caro al Gobierno: la consultora Abeceb estima que el saldo entre importaciones y exportaciones de autos terminados, piezas y componentes, dejará un rojo de u$s8.000 millones.
Los 0Km importados figuran primeros en la lista de “objetivos”, dado que los de producción nacional le sirven al Ejecutivo por su efecto positivo en los indicadores industriales. 
Así y todo, el Gobierno está poniendo el ojo en las terminales locales, que importan cerca de un 70% de los componentes para la fabricación de vehículos.
Y lo hizo a través de la ministra Débora Giorgi, quien impuso un ultimátum de 30 días a los fabricantes y a los autopartistas para que presenten sus estructuras de costos. Así, si un componente nacional es más económico que el importado, la terminal estará obligada a reemplazar la pieza que antes venía del exterior.
En el rubro en el que todavía hay pocas definiciones es en el de la electrónica. Justamente el que más dólares succiona. 
El polo de Tierra del Fuego, donde están instaladas las plantas que ensamblan LCD, celulares, notebooks, tablets y equipos de aire acondicionado, este año -según un estudio de una cámara sectorial al que accedió este medio-, realizará importaciones de componentes por u$s9.000 millones, es decir, un nivel superior al que dejará todo el superávit comercial de la Argentina.
El Gobierno tiene las manos parcialmente atadas ante estas compañías, dado que limitarles las compras al exterior implicaría convalidar desabastecimiento de productos electrónicos o ir en contra de un “relato” oficial que siempre pregonó por apuntalar esta rama de actividad. 
• TarifasUn aspecto que está más vinculado con el déficit fiscal que con el problema cambiario es el enorme gasto en subsidios, el cual, según la consultora Ecolatina “es insostenible para el fisco”.
“Los subsidios alcanzaron cerca de $95.000 millones en enero-septiembre, aumentando un 56% frente a igual período de 2012″, aseguraron desde la consultora, desde donde estimaron que “lo más probable es que lo mismos se ubiquen en torno de los $140.000 millones hacia fines de año“.
En tanto, Dante Sica, director de Abeceb destacó que “para cuando termine 2013, casi toda la emisión monetaria se habrá ido en cubrir los subsidios energéticos. La factura se va tornando infinanciable”.
En este escenario, el Gobierno ya dio algunas pistas con el presupuesto del año próximo en el sentido de comenzar a reducir la política de “beneficios” actualmente vigente. 
En este contexto, para Sica “el Gobierno se verá obligado en 2014, a llevar a cabo al menos una corrección parcial de la tarifas. Eso permitirá, en el corto plazo, liberar recursos fiscales por los menores subsidios”. 
En este “concierto” de incertidumbres, el telón de fondo está dominado por una soja que, para marzo del año próximo, es decir, cuando irrumpa la cosecha argentina, se espera tenga un precio de u$s460 la tonelada. Un valor históricamente elevado pero que luce pobre frente a las necesidades del kirchnerismo.
Según Caamaño Gómez “para avanzar en verdaderos cambios, es vital comenzar achicando el gasto y bajando los niveles de emisión, para así contener la suba de precios, bajar el déficit fiscal y evitar seguir metiéndole presión al blue”.
En tanto, para Sica “el período que empieza este lunes 28 de octubre no será un camino fácil para la Argentina. El Gobierno se verá obligado a llevar a cabo correcciones, pero mantendrá el elevado nivel de intervencionismo y seguirá siendo una fuente de incertidumbre”.

Lunes 28/10: Se largó la carrera y la meta es 2015

Pulverizado el 54% del que se regodeó el FpV durante 2 años, los opositores victoriosos muestra los dientes inspirados en la debilidad política en la que se ve sumergido el oficialismo, fragilidad que se incrementa ante la incertidumbre sobre la salud de su líder. En tanto, en el oficialismo, Daniel Scioli se presenta como la mejor carta.
Los resultados de las elecciones legislativas de este domingo 27/10 son el punto de partida para el lanzamiento deproyectos presidenciales de distintos colores políticos, con miras a la sucesión de Cristina Fernándezen 2015.
El Frente para la Victoria fue derrotado en los principales distritos electorales, y en cada uno de ellos brilla la buena estrella de los referentes de la oposición.
Buenos Aires, Capital Federal, Mendoza, Santa Fe y Córdoba le dieron la espalda al cristinismo, consolidando la tendencia que se había anticipado en las primarias de agosto.
Pulverizado el 54% del que se regodeó el FpV durante 2 años, los opositores victoriosos muestra los dientesinspirados en la debilidad política en la que se ve sumergido el oficialismo, fragilidad que se incrementa antela incertidumbre sobre la salud de su líder.
Por otro lado, un escenario económico con dificultades que desgaste aún más al Gobierno es avizarado por esa oposición que reluce de vigor. A esto se le suma el eventual garrochismo que podrían sufrir los bloques oficialistas en el Congreso, apuntalando la anemia del cristinismo
En la provincia de Buenos Aires se dio el resultado que mayor impacto causó en las entrañas del cristinismo. Sergio Massa y su Frente Renovador por más del 43% de los votos se impuso ante la nómina que encabezó el lomenseMartín Insaurralde (31%).
En su búnker Massa dio un discurso plagado de consignas presidencialistas, mientras intentaba acallar el cántico “se siente, se siente, Massa Presidente”. El intendente de Tigre, diputado electo, habló de inseguridad e inflación. Pero también mencionó su intención de hacer crecer el FR en todo el país. Hubo menciones a Roberto Lavagna y Carlos Reutemann.
Mauricio Macri logró con Gabriela Michetti meter 2 senadores por la Capital (Alfredo de Ángeli, de Entre Ríos, completará el bloque) y un resultado contundente con alrededor del 40%. Con la oficialización del resultado, los militante del PRO sorprendieron con remeras con la leyenda “Macri 2015″.
El mismo jefe de Gobierno porteño fue explícito en su mensaje. “Voy a ser el presidente del cambio en 2015″, aseguró.
En Mendoza, Julio Cobos consiguió uno de los mejores resultados de la oposición. Con más del 47% de los votos, sacándole 20 al FpV, el exvicepresidente es uno de los más serios presidenciables por estas horas.
Su discurso apuntó a los partidos políticos y no a las personas. Cobos intentará construir su proyecto desde la estructura de la UCR. “El radicalismo abre sus puertas para construir un espacio tanto en la provincia como en la Nación“, dijo.
Hermes Binner, en Santa Fe, también consiguió una victoria contundente que le permite darle vuelo a sus aspiraciones presidenciales. “Nosotros tenemos un proyecto para la Nación”, dijo desde el atril.
El panorama de presidenciales no está conformado solamente por la oposición. Daniel Scioli es hoy el mejor candidato que ofrece el FpV, por más que le pese a algunos de sus referentes.
Scioli pretende ser el ‘heredero’ de “el modelo”. Aunque es uno de los mariscales de la derrota de este domingo, el gobernador bonaerense conserva una alta imagen positiva, tanto en su distrito como a nivel nacional, y no necesita de ninguna campaña de instalación.
Tal vez un sector del cristinismo insista en instalar alguna alternativa al sciolismo. Sergio Urribarri es el nombre que más suena. Pero si bien el gobernador de Entre Ríos ganó muy bien en su provincia, hoy no reúne el nivel de conocimiento por parte del electorado que lo califique como presidenciable.
A priori, el resultado en la provincia de Buenos Aire no dañaría el proyecto presidencial de Scioli, quien, por otra parte,comenzó a ser reivindicado por sectores dentro del cristinismo que lo habían criticado duramente.

De la mano de Macri De Ángeli dejó afuera del Senado a la UCR



El candidato del Pro venció a Atilio Bendetti por casi 6 puntos de diferencia. El peronismo local se quedó con las dos bancas al Senado.
Finalmente “el melli” Alfredo De Ángeli se dará el gusto de conformar el distinguido cuerpo de los “Padres de la Patria” como se conoce a la Cámara de Senadores de la Nación. Uno de los rostros más recordados de la 125 y de la Federación Agraria Argentina será el tercer senador por el macrismo que integrará el bloque junto con Gabriela Michetti y Diego Santilli, ambos por la Capital Federal.

De Ángeli en una alianza construida con Macri y el peronismo opositor que encarna Jorge Busti logró imponerse al radicalismo por 25,7% a 19,81% que obtuvo el agroindustrial Atilio Benedetti. El FPV, en tanto, que llevó a Guastavino a la cabeza de la lista se alzó con las dos bancas del Senado al imponerse por el 46,24% de los votos.

En cuanto a la elección a diputados el FPV logró hacerse de 3 bancas, mientras que el Unión Por Entre Ríos (alianza Pro peronismo provincial) y la UCR se repartieron una banca cada uno, ningún lugar pudo alcanzar el Frente Amplio Progresista que apenas alcanzó el 5,85% de los votos.

El Gobierno minimizó la derrota de Insaurralde y nacionalizó los resultados



Boudou y Scioli encabezaron el búnker y disimularon el triunfo de Massa y la caída de Filmus; se conformaron con haber conservado la mayoría en el Congreso.-

Derrota compartida. El Gobierno y Daniel Scioli asumieron ayer el golpe en la provincia de Buenos Aires con un discurso que buscó disimular el mal trago. Concentrada en minimizar la pérdida en la provincia de Buenos Aires y la banca de senador por la Capital, la Casa Rosada leyó sorpresivamente las elecciones como un triunfo a nivel nacional de la fuerza política que conduce Cristina Kirchner.
El búnker del Frente para la Victoria (FPV), compartido entre los bonaerenses y los porteños, se tiñó de amargura cuando comenzaron a caer los primeros resultados que daban una diferencia arrasadora en favor de Sergio Massa y dejaban afuera del Congreso a Daniel Filmus, en representación de la Capital.
Sobre el escenario, el Gobierno se encargó de reeditar la historia de la derrota. Previendo la distancia que separaría a Martín Insaurralde del intendente de Tigre, ideó una lectura nacional. Al mando del vicepresidente Amado Boudou, que explotó estridente discurso triunfalista, los ministros y candidatos se comunicaron vía teleconferencia con un grupo de gobernadores para dar cuenta de que el FPV se quedaba con cinco diputados más y seguía, así, manteniendo la mayoría parlamentaria con quórum propio, aunque más ajustado, en el Senado.
Boudou y el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, se pusieron al hombro la derrota, que nunca existió como tal en boca de los kirchneristas. El único que dio cuenta de su pérdida fue Filmus, que apenas tomó el micrófono saludó a sus contrincantes y ganadores.
Insaurralde obvió mencionar a Massa, agradeció a los bonaerenses y le prometió a Cristina que la acompañará "hasta el último día". Estaba fastidiado antes del ingreso al escenario porque no lo iban a dejar hablar hasta el final.
 
El kirchnerismo queda con un ajustado quórum en el congreso.  
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Cuando ya todos se estaban por despedir, Boudou regaló la frase de la noche. Tomó el micrófono nuevamente, oficiando de animador de un show, y lanzó: "Porque no se cambia de caballo a mitad del río... Daniel Scioli", gritó para darle la palabra al gobernador, que había ensayado un acuerdo con Massa previo al cierre de listas hasta que en el último día se volcó por mantenerse alineado a la Presidenta. Ni en el sciolismo ni en el kirchnerismo quedó claro si el mensaje que mandaba el vice era a favor o en contra del gobernador. "Tenemos que seguir perseverando y estar todos juntos en los nuevos desafíos que se vienen", planteó el mandatario provincial, a cargo de la campaña de Insaurralde en el último tramo, cuando Cristina Kirchner abandonó la escena pública por su operación del hematoma craneal que le detectaron hace menos de un mes.
De reposo en la quinta de Olivos, la ausencia de la jefa del Estado en la intimidad de los pisos reservados del NH Tango, donde se montó el búnker kirchnerista, fue suplantada por Boudou, Scioli, Abal Medina y Carlos Zannini. En el tercer piso, sobre un lobby con mesas y sillones, se ubicó el gabinete completo y los integrantes de la lista. También había representantes del sindicalismo, que apuestan ya por Scioli para 2015. Estaban Antonio Caló, Omar Viviani, José Luis Lingieri y Víctor Santamaría. Dos habitaciones laterales eran para Boudou y para el equipo de prensa que comanda Alfredo Scoccimarro. Un piso más arriba, esperaron Scioli y su gabinete, y en otra habitación, pegada a la del gobernador, se quedó Insaurralde, junto a su pareja, Jesica Cirio.
Allí, se monitoreó desde temprano la elección, con la derrota ya palpable. Pero el clima del búnker se transformó cuando llegaron los primeros resultados y Filmus perdía la banca en el Senado, la gran incógnita de estos comicios, en los que la derrota bonaerense estaba cantada.
Hacía tres días que el Gobierno se imaginaba el escenario con el triunfo de Massa. Y aunque esperaban menos diferencia, ya habían comenzado a preparar la lectura nacional de los resultados con la convocatoria a los gobernadores para sumarlos vía teleconferencia. Hablaron Jorge Capitanich (Chaco), el senador Miguel Pichetto (Río Negro), José Alperovich y Juan Manzur (Tucumán) y Sergio Urribarri (Entre Ríos). Todos recordaron a Néstor y a Cristina Kirchner, resaltaron el resultado a nivel nacional y ofrendaron las bancas que le daban a la Presidenta.
Pero el más ovacionado de la noche kirchnerista fue Urribarri. Al grito de "Pato, Pato", los militantes lo vivaron y el gobernador no los defraudó. En busca de consolidarse como el heredero, dijo que seguirá acompañando a la jefa del Estado hasta los "momentos más duros", chapeó con que sabía que pronto Cristina estaría de vuelta y que estaba mejor de salud y se despidió con una arenga más propia del cristinismo puro que del peronismo tradicional. "A los poderes que no van a elecciones les molesta este proyecto", lanzó, y cerró para la hinchada dedicándole su triunfo a la "Presidenta más exitosa de la democracia moderna".
"Con eso licuamos el poder de Massa", se esperanzaba anoche un hombre del equipo presidencial para dar cuenta de la idea de "nacionalizar" la elección con la aparición de los gobernadores.
En el escenario no hubo imágenes de los candidatos. Sólo se veían fotos del abrazo de Néstor y Cristina, y de Juan Perón y Eva. Lejos de echarle las culpas a Scioli, el Gobierno compartió la derrota. El gobernador pidió expresamente hablar a Abal Medina y lo dejaron para el final. Poco antes de las 21 ya había salido a dar la cara en medio de una maraña de periodistas. Lo hizo después de hablar con Massa, en una conversación cordial.
Zannini, el hombre fuerte del Gobierno sin Cristina, se mantuvo ayer más alejado de la primera línea, con su mano enyesada. Cristina, en Olivos, estuvo sola con Florencia, su hija.

MÁXIMO NO HACE FUTUROLOGÍA

"No estoy acostumbrado a hablar", dijo Máximo Kirchner, en un breve y sorpresivo diálogo con la prensa, luego de votar en la escuela 44 de Río Gallegos. Visiblemente relajado, contó que su madre, la presidenta Cristina Kirchner, cumple el reposo médico y reveló que a su familia, a tres años de la muerte de Néstor Kirchner, "los mensajes de la gente nos hacen bien". Acompañado por su hermana Florencia, cuando le preguntaron si iba a dedicarse a la política en el futuro, respondió que no hacía "futurología".

La Provincia negó un aumento de impuestos para 2014


 La ministra de Economía bonaerense, Silvina Batakis, aseguró que la Provincia "no va a aumentar la presión tributaria en 2014", y de ese modo desmintió versiones a las que calificó como "oportunistas".

La funcionaria sostuvo que quienes hablan de subas buscan "tener rédito electoral" de cara a los comicios del próximo domingo, al generar "intranquilidad en la sociedad".

"Nuestra política tributaria siempre tuvo como eje la progresividad y el aliento a la producción. Esto permitió en los últimos cinco años direccionar más recursos para dar respuestas a las demandas sociales y también brindar mayores incentivos hacia la producción", remarcó en un comunicado.

Y agregó: "El presupuesto 2014 tendrá entre otros objetivos, fortalecer los servicios sociales y brindar más recursos a los municipios. Siempre en un sendero de sustentabilidad fiscal que proyectamos consolidar hacía 2015".